domingo, 21 de agosto de 2016

Bicherío variado de julio...

Por la publicación anterior ya sabréis que en julio tuve de invitado a Carlos Rossi, compartiendo una intensa semana de bicherío con salidas de lo más variadas. No voy a hablar de todas ellas (para eso visitáis el blog de Carlos que lo cuenta mejor y en más detalle), sino que en esta entrada me limitaré a hacer un recopilatorio de algunos momentos concretos.

Empezaré por la bahía de Santander, y más concretamente por la Ensenada de San Bartolomé (Elechas), enclave muy frecuentado por ambos en años anteriores. Allí nos encontramos una impresionante concentración
de 148 gaviotas cabecinegras, con no más de una quincena de reidoras
y algún charrán patinegro de por medio.




Gaviotas cabecinegras (Ichthyaetus malanocephalus)

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis) y Gaviotas cabecinegras (Ichthyaetus malanocephalus)

La ola de calor que aquel día azotaba el Cantábrico era terrible, y prácticamente nada podría detener nuestra marcha de regreso al coche... ¡Pero lo hubo! Pues para nuestra gran sorpresa y alegría se cruzó en nuestro camino la escasa y localizada Espejitos (Heteropterus morpheus), no siendo el único ejemplar.

Espejitos (Heteropterus morpheus)

Aprovechamos nuestro paso por Elechas para hacerles una visita a los mochuelos del pueblo (que no se dejaron ver) y también a los charranes comunes del oleoducto. Por el camino, un gran número de cernícalos cazaban saltamontes en las recién segadas campas.

Charrán común (Sterna hirundo)

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

El año pasado me pareció ver Anax parthenope en Guarnizo, pero al fin he podido confirmarlo gracias un ejemplar que divisamos en las Marismas Blancas.
Parece ser que esta libélula de origen africano ya ha colonizado oficialmente Cantabria, y la semana pasada la observé incluso en el Parque de las Llamas.

Anax parthenope

Otro día distinto, ya con temperaturas mucho más normales, nos acercamos a la ría de Cubas en busca de alcaudones dorsirrojos.
También volvimos a Elechas, donde encontramos un lución, el primero de los 9 ejemplares que veríamos a lo largo de toda la jornada (uno éste, otro en Morero y todos los demás en Peñacabarga).

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio)



Luciones (Anguis fragilis)

Cambiamos ahora radicalmente de ambiente, desplazándonos a las altas cotas de Alto Campóo. La meteorología no fue especialmente benigna y nos fallaron muchas especies, aunque los gorriones alpinos se portaron de maravilla, cebando a sus pollos al igual que muchos otros pájaros de montaña por aquellas fechas. También vimos una liebre de piornal, ciervos y algún que otro anfibio.




Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis)

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Bisbita alpino (Anthus spinoletta)


Collalbas grises (Oenanthe oenanthe)

Rana bermeja (Rana temporaria)

La última parte de esta entrada estará dedicada a Castro Urdiales y la montaña oriental cántabra, donde quedamoscon Germán Ibarra, a quien finalmente pudimos conocer en persona. Primero nos movimos por la campiña costera de Castro, donde Germán tenía fichadas algunas víboras de Seoane.
No hubo suerte con ellas, aunque en su lugar se dejó ver una culebra lisa meridional. ¡No estuvo nada mal el cambio!

Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis)

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)


Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Aún con ganas de víboras Germán nos llevó hasta la zona de La Cubilla, un lugar con muchísimo potencial bichero, tal y como pudimos comprobar.
Entre otras cosas pudimos ver rana patilarga.
Más tarde quedamos con Jesús Menéndez para comer, con quien también compartiríamos el resto del día. Fuimos entonces hasta el privilegiado entorno del Juncal, en Guriezo, donde nos llevamos algunas observaciones de interés tales como un jóven de garza imperial, alimoches y buenas cifras de somormujos lavancos. Los anfibios también tuvieron representación en forma de sapo común.

Sapo común (Bufo spinosus)

Fue cuando parecía que el día no podía dar más de sí cuando nos encontramos un gran capricornio (Cerambyx cerdo) en un árbol.
Nos concentramos tanto en él que tardamos en darnos cuenta de que en el árbol de al lado había al menos una docena más de ejemplares.



Gran capricornio (Cerambyx cerdo)


Y para colmo, ya estábamos a punto de irnos cuando irrumpió en escena una hembra de ciervo volante, algo que sólo un macho de la misma especie podría haber superado. ¡Una congregación de grandes coleópteros en toda regla!

Luego hay quienes quieren deshacerse de los árboles en "mal estado"...



Ciervo volante (Lucanus cervus), hembra

Y hasta aquí por hoy.
Al principio recalcaba que para nada he hecho referencia a todas las salidas realizadas, y una de ellas, la última, será motivo de la próxima publicación...

¡Espero que os haya gustado!

domingo, 14 de agosto de 2016

Algunas joyitas de la Arnía

En julio tuve de invitado a Carlos Rossi, coincidiendo su estancia con noches de luna llena y mareas muy bajas. Por ello me pareció oportuno realizar una salida nocturna a la rasa intermareal de La Arnía, algo que yo siempre disfruto como si fuese la primera vez, pues en este medio cambiante cada visita es impredecible.


En el nivel superior del intermareal no tardaron en dejarse ver tanto mulatas como cámbaros, dos de los cangrejos más frecuentes por aquí.
Tampoco faltaron a la cita los combativos mazurcanos, muy fieles a sus respectivos territorios, y dispuestos de una pinza cortadora (la izquierda) tan respetable que podría mandar a alguien directo a urgencias. 

Mulata (Pachygrapsus marmoratus)


Mazurcanos (Eriphia spinfrons)

Las esquilas, más popularmente conocidas como quisquillas, resultaron muy frecuentes en las pozas de todos los niveles de la rasa.

Esquila o Quisquilla (Palaemon elegans)

Dichas pozas constituyen auténticas "guarderías" para alevines de multitud de especies de peces de mar abierto, tales como los sargos, aunque sobre este tema ya tengo prepara una entrada a parte...

Sargo (Diplodus sargus), juvenil

Por cantidad no pasan desapercibidos los caracolillos de mar.
La que sí cuesta encontrar es a la caracola de la especie Stramonita haemastoma, utilizada en la antigüedad para obtener el colorante púrpura de las prendas, algo muy costoso que sólo los altos rangos podían permitirse.

Caracolillos (Gibbula umbilicalis)

Stramonita haemastoma

No resultó demasiado complicado toparnos con algún tomate de mar, y más sencillo aún resultó con las abundantísimas anémonas u ortigas de mar.

Tomate de mar (Actinia equina)


Anémonas u Ortigas de mar (Anemonia sulcata)

Para no dar el tostón con las algas (un tema que realmente me gusta) haré referencia solamente a mi favorita, la Cystoseira tamariscifolia,
un alga parda aparentemente "sosa", pero que bajo el agua presenta iridiscencias azules muy llamativas.

Cystoseira tamarascifolia

Durante el día cuesta echarle el ojo a algún erizo de mar, pero al caer la noche salen de sus cuevas y llegan a ser los animales más numerosos de todo el intermareal. A pesar de ser muy codiciados, merece la pena recordar que su recolección aquí está prohibida.

Erizos de mar (Paracentrotus lividus)

Sin duda la estrella de la noche fue este gran y hermoso ejemplar de pulpo. Pocos se ven ya de esta talla, y eso que su pesca tampoco está permitida.



Pulpo (Octopus vulgaris)

Pulpo (Octopus vulgaris), VÍDEO

Pulpo (Octopus vulgaris)

Ya nos íbamos cuando nos cruzamos con un grupo de niños que, acompañados por sus padres, parecían dedicarse a lo mismo que nosotros.
Nos acercamos a ellos con pocas expectativas, pero resultaron ser unos auténticos fenómenos, habiendo localizado una estrella y un pepino de mar.

Estrella de mar (Marthasterias glacialis)

Pepino de mar (Holothuria forskali)

La noche siguiente se avecinaba igualmente buena, y con ganas de más decidimos repetir. Esta vez lo haríamos con guías, lo que aumentaría mucho las probabilidades de ver bichos interesantes.
Comenzamos pues por los animales cuya vida se desarrolla sobre las rocas más expuestas a la bajada del agua: bellotas de mar, lapas vulgares e incluso la escasa lapa punteada, la cual gusta de un tipo de roca concreto para vivir.

Bellotas de mar (Chthamalus stellatus)

Lapa vulgar (Patella vulgata), abandonando su asiento diurno

Lapa punteada (Patella rustica)

Desde hace tiempo sabía que era posible ver gusanas verdes recorriendo la superficie de las rocas en busca de alimento, pero aquella noche al fin pude verlo por mí mismo. ¡Una novedad muy bien recibida!

Gusana verde (Eulalia viridis)

Algo con lo que no contaba esa noche era con las ofiuras, y para colmo nos encontramos con dos especies, Ophiomyxa pentagona y Ophiothrix fragilis.

Ophiomyxa pentagona

Ophiothrix fragilis

Entre los equinodermos otra especie diferente respecto a la noche anterior, la pequeña y simpática estrella de capitán.

Estrella de capitán (Asterina gibbosa)

Antes mencionaba que para muchos peces las piscinas de marea cumplen la función de guardería durante su fase juvenil, pero hay otros que se han especializado en este tipo de ambiente. Hablo de los gobios y los blenios.



Blenios (Lipophrys pholis)

Es en el nivel inferior donde resulta posible encontrar animales más parecidos a los que habitan en mar abierto, y por tanto donde con mayor facilidad nos llevaremos las sorpresas. La nécora nos demuestra que aquí se encuentra especialmente cómoda al poseer patas posteriores adaptadas para la natación.

Nécora (Macropipus puber)

Se nos escapó un cabracho de buen tamaño, pero en su lugar le echamos mano a un pequeño ejemplar de congrio. Y digo "pequeño" porque estos peces en comparación llegan a convertirse en verdaderos monstruos.

Congrio (Conger conger)

Y hoy voy a tener el placer de terminar la entrada con uno de los animales más especiales con los que he tenido el gusto de toparme.
Se trata de un nudibranquio, concretamente Hypselodoris tricolor.
Hace mucho que soñaba con ver a esta babosa marina, aunque en el fondo no contaba con que llegase el día... ¡Ésto si que es todo un sueño cumplido!


Hypselodoris tricolor

¡Espero que os haya gustado!